Estrenando verano en México

     El sol despierta, despierto yo. Es julio y es verano. Mi mente y mi cuerpo no se acostumbran todavía a las estaciones en este lado del hemisferio.  El pronóstico del tiempo dice que lloverá tres meses más. Deberé acostumbrarme, para no morir en el intento. O no deprimirme en el intento.

Lo que no me gusta de estar expatriada sin embargo no es el clima, no es la comida ni es la gente. Lo que no me gusta no es lo que hay acá, que es mucho, si no lo que No hay acá.

Despertando aquí me falta aquel olor en la mañana. A café con leche y pan tostado. Aquí el despertar huele a maíz en el fuego. Extraño el sabor del tuco en los domingos, cuando por fin todos logramos coincidir las agendas. Aquí el séptimo día sabe a ausencias. Añoro mis charlas de té, sobre todo en invierno, cuando el frío parece que entrara en los huesos. Y las risas y confidencias de un Daikiri algunos viernes en la noche. Extraño esa sensación de felicidad cuando se acerca el mes de agosto, y de gozo y alboroto a finales de diciembre. Y sí, me faltan aquellas cosas que no se pueden traer, al menos no todas juntas. Porque a esta ciudad le faltan las voces, los ojos, los brazos, y los cuerpos de mi ciudad.

Y pasaron los meses y llegó el verano. Pero no el de mi Buenos Aires con su color y su calor. Éste es un verano que viene con lluvias cada uno de sus días. Ya me acostumbraré, como logré acostumbrarme a que mi hija menor me diga: “ven mamá, órale” Y a que en el colegio mis hijos canten “bandera de tres colores…” y que pongan su mano en el pecho cuando escuchan el himno Mexicano.

Sabemos, su padre y yo, que tenemos la tarea de enseñarles las estrofas de nuestro himno, para que lo sientan, y se emocionen como nos emocionamos nosotros al escucharlo, sobre todo desde esta distancia.

Porque acá, donde nos sobra la emoción y el recuerdo, cantarles nuestro himno es cantarle a todo lo que nos falta de nuestra Argentina.  Para que no se aleje tanto de nosotros, ni se pierda en el olvido. Es que, y lo repito, lo que no me gusta de vivir acá, no es lo que hay, sino lo que no hay. Eso que no se puede reemplazar.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s